miércoles, 12 de diciembre de 2012

Página 113 > Sexto Capítulo | cinco directores para diez ediciones
 
En la estela de la última frase que ayer pudimos leer en este adelanto del libro con la historia de 'Almería en corto', está este párrafo extraído de la publicación. El testimonio es de otro de los cinco directores del Festival Internacional de Cortometrajes, Alberto Matrán; concretamente en la segunda edición, en 2003. "Eché de menos tiempo y libertad de actuación y decisión. Nuestras reuniones terminaban pidiéndonos demasiada comprensión sobre ciertas necesidades alejadas del cortometraje y del cine, más políticas. Los criterios de decisión no siempre beneficiaban la calidad de los contenidos del Festival. Me quedó un grado de frustración ante una oportunidad perdida, que tenía un potencial enorme con una ciudad que aportaba singularidad y personalidad propia. Cualquier festival es un compendio de conceptos, y a medio y largo plazo debe ser un lugar de encuentro entre creadores locales y foráneos que se relacionen y nutran. El autoproteccionismo es mal consejero si luego quieres que se reconozca el Festival como un espacio de calidad igual al que creamos en 2003, con un panorama internacional de altísimo nivel y espacios paralelos en defensa de la producción nacional y local. El Festival debe proponer un listón alto cualitativo; y los creadores locales al poder analizarlo elevan su propio listón para participar no sólo en Almería, sino en cualquier otro lugar. No olvidemos que el corto es una obra de arte en sí misma que aporta muchas de las grandes ideas a la creación cinematográfica, por estar alejada de corsés del mercado".

En 2003 se consiguió finalmente el capricho que existía en el comité organizador del Festival de contratar un autobús de dos plantas para promocionar 'Almería en corto'. Era tan antiguo que dos días antes de que finalizara el certamen se quedó tirado en un municipio de la provincia. (Foto: Isabel Ausejo)




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