Página 113 > Sexto Capítulo | cinco directores para diez ediciones
En la estela de la última frase que ayer pudimos leer
en este adelanto del libro con la historia de 'Almería en corto', está este párrafo
extraído de la publicación. El testimonio es de otro de los cinco directores
del Festival Internacional de Cortometrajes, Alberto Matrán; concretamente en la segunda edición, en 2003. "Eché de
menos tiempo y libertad de actuación y decisión. Nuestras reuniones terminaban
pidiéndonos demasiada comprensión sobre ciertas necesidades alejadas del
cortometraje y del cine, más políticas. Los criterios de decisión no siempre
beneficiaban la calidad de los contenidos del Festival. Me quedó un grado de
frustración ante una oportunidad perdida, que tenía un potencial enorme con una
ciudad que aportaba singularidad y personalidad propia. Cualquier festival es
un compendio de conceptos, y a medio y largo plazo debe ser un lugar de
encuentro entre creadores locales y foráneos que se relacionen y nutran. El
autoproteccionismo es mal consejero si luego quieres que se reconozca el
Festival como un espacio de calidad igual al que creamos en 2003, con un panorama
internacional de altísimo nivel y espacios paralelos en defensa de la
producción nacional y local. El Festival debe proponer un listón alto
cualitativo; y los creadores locales al poder analizarlo elevan su propio
listón para participar no sólo en Almería, sino en cualquier otro lugar. No
olvidemos que el corto es una obra de arte en sí misma que aporta muchas de las
grandes ideas a la creación cinematográfica, por estar alejada de corsés del
mercado".

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