viernes, 14 de diciembre de 2012

Página 125 > Séptimo Capítulo | encuentros y desencuentros
 


Quizás, la flaqueza de ‘Almería en corto’ sea la falta de un acuerdo marco entre los sectores privados y los públicos. Si hoy existe una colaboración entre la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de la capital, no es fruto de la casualidad o por convergencias ideológicas; es también por las circunstancias que han rodeado en cada momento al certamen. Proyectar, como se comenzó a hacer en la décima edición, en el amplio Auditorio Municipal Maestro Padilla, no hubiera sido posible con anterioridad. Ese contendor cultural se construyó en 1992 sin una cabina de proyección, lo que hacía inviable proyectar las sesiones del Certamen Internacional, que habían sido desde su inicio en 35mm. Sin embargo, en 2011 las bases recogieron la opción de presentar las obras en digital. “Ya en 2006 comenzamos a ponernos pesados con una inminente necesidad de abandonar el analógico -revela Luis Collar-. Amamos el cine y nos gusta más el celuloide que el vídeo, pero veíamos claramente que la tendencia era hacia este formato”. El Auditorio Maestro Padilla siempre fue una opción organizativa rechazada sistemáticamente por incumplimientos técnicos (a pesar de las lamentables condiciones del Teatro Cervantes, que a punto estuvo de quemarse un año, como recuerda el jefe de los técnicos de Recursos, Jesús Guirado, si estos no quitan a tiempo unos fusibles); además de la lejanía, tanto del público habitual, como de los hospedados en los hoteles del centro neurálgico de la ciudad. Una manifiesta prueba de encuentros y desencuentros matizables.

Hubo presentadoras de galas como Mónica Cervera, en la iauguración de la segunda edición del Festival, que como no se había aprendido el guión, improvisó unos cartelones simulando cine silente; cuando en realidad servían para leerlos ella. (Foto: Isabel Ausejo)
 

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