La noticia se dio en directo. Me refiero a la de la primera resurrección. Así, a distancia, desde Túnez, y vía telefónica, el presidente de la Diputación Provincial almeriense, Luis Rogelio Rodríguez Comendador-Pérez, dijo: levántate y anda. Y el Festival Nacional de Cortometrajes que llevaba dos semanas lanceado, crucificado y muriendo cada día en diferentes medios de comunicación resucitó. La gracia presidencial fue inesperada; el indulto dado a través de la cadena local RTi supuso una sorpresa agridulce, e incluso ingrata para alguien como la entonces diputada de Cultura Ana Toro Perea. En ese mismo instante, pero en otra televisión de la competencia, Canal 18, ella se disponía a decir justo lo contrario, en contra de sus deseos y de las propuestas que había planteado durante los últimos meses en el seno del equipo de Gobierno. Antonio Felipe Rubio, director de ese medio ya desaparecido, y hoy locutor en Cadena Cope Almería, aprovechó la oportunidad que le brindaba el popular Rodríguez-Comendador desde Túnez para interrogarle por algo más que por la visita. El regidor provincial se hizo de nuevas. Su voz gutural, aún tamizada por la línea telefónica, sonó rotunda: “Desconozco la polémica de la que me habla. Nunca he decidido suspender el Festival Nacional de Cortometrajes. Sólo estamos pensando en darle una nueva forma. Y para eso necesitamos tiempo”. Dicho y hecho. Por arte de birlibirloque todos los instrumentos comenzaron a interpretar otra marcha. Exabruptos al margen, Ana Toro le echó coraje a la inesperada situación y, haciendo de tripas corazón, entró de nuevo en el plató de Canal 28 y lanzó capotes a cada embestida del periodista, que contemplaba atónito el cambio de guión.
martes, 4 de diciembre de 2012
Páginas 19 y 21 > Segundo Capítulo | dos muertes y dos resurrecciones
La noticia se dio en directo. Me refiero a la de la primera resurrección. Así, a distancia, desde Túnez, y vía telefónica, el presidente de la Diputación Provincial almeriense, Luis Rogelio Rodríguez Comendador-Pérez, dijo: levántate y anda. Y el Festival Nacional de Cortometrajes que llevaba dos semanas lanceado, crucificado y muriendo cada día en diferentes medios de comunicación resucitó. La gracia presidencial fue inesperada; el indulto dado a través de la cadena local RTi supuso una sorpresa agridulce, e incluso ingrata para alguien como la entonces diputada de Cultura Ana Toro Perea. En ese mismo instante, pero en otra televisión de la competencia, Canal 18, ella se disponía a decir justo lo contrario, en contra de sus deseos y de las propuestas que había planteado durante los últimos meses en el seno del equipo de Gobierno. Antonio Felipe Rubio, director de ese medio ya desaparecido, y hoy locutor en Cadena Cope Almería, aprovechó la oportunidad que le brindaba el popular Rodríguez-Comendador desde Túnez para interrogarle por algo más que por la visita. El regidor provincial se hizo de nuevas. Su voz gutural, aún tamizada por la línea telefónica, sonó rotunda: “Desconozco la polémica de la que me habla. Nunca he decidido suspender el Festival Nacional de Cortometrajes. Sólo estamos pensando en darle una nueva forma. Y para eso necesitamos tiempo”. Dicho y hecho. Por arte de birlibirloque todos los instrumentos comenzaron a interpretar otra marcha. Exabruptos al margen, Ana Toro le echó coraje a la inesperada situación y, haciendo de tripas corazón, entró de nuevo en el plató de Canal 28 y lanzó capotes a cada embestida del periodista, que contemplaba atónito el cambio de guión.
La noticia se dio en directo. Me refiero a la de la primera resurrección. Así, a distancia, desde Túnez, y vía telefónica, el presidente de la Diputación Provincial almeriense, Luis Rogelio Rodríguez Comendador-Pérez, dijo: levántate y anda. Y el Festival Nacional de Cortometrajes que llevaba dos semanas lanceado, crucificado y muriendo cada día en diferentes medios de comunicación resucitó. La gracia presidencial fue inesperada; el indulto dado a través de la cadena local RTi supuso una sorpresa agridulce, e incluso ingrata para alguien como la entonces diputada de Cultura Ana Toro Perea. En ese mismo instante, pero en otra televisión de la competencia, Canal 18, ella se disponía a decir justo lo contrario, en contra de sus deseos y de las propuestas que había planteado durante los últimos meses en el seno del equipo de Gobierno. Antonio Felipe Rubio, director de ese medio ya desaparecido, y hoy locutor en Cadena Cope Almería, aprovechó la oportunidad que le brindaba el popular Rodríguez-Comendador desde Túnez para interrogarle por algo más que por la visita. El regidor provincial se hizo de nuevas. Su voz gutural, aún tamizada por la línea telefónica, sonó rotunda: “Desconozco la polémica de la que me habla. Nunca he decidido suspender el Festival Nacional de Cortometrajes. Sólo estamos pensando en darle una nueva forma. Y para eso necesitamos tiempo”. Dicho y hecho. Por arte de birlibirloque todos los instrumentos comenzaron a interpretar otra marcha. Exabruptos al margen, Ana Toro le echó coraje a la inesperada situación y, haciendo de tripas corazón, entró de nuevo en el plató de Canal 28 y lanzó capotes a cada embestida del periodista, que contemplaba atónito el cambio de guión.
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